Además de usar sonidos, en una sesión individual añadimos también la imposición de manos como herramienta principal para eliminar tensiones y relajar el organismo. Continuaremos haciendo uso del didgeridoo y el cuenco tibetano en la fase inicial, concluyendo cada fase con una imposición de manos en las partes del cuerpo que necesiten más cuidados. Este proceso se lleva a cabo primeramente con el asistente tumbado boca abajo, para facilitar el acceso a los chacras posteriores, y seguidamente con el asistente tumbado boca arriba.

La imposición de manos se realiza mediante contacto directo. Los beneficios de esta técnica se pueden atribuir a distintas causas, según la escuela consultada. Escuelas de energía curativa hablan de procesos de circulación de energía, en el que el sanador simplemente localiza bloqueos energéticos y canaliza esos flujos. Escuelas científicas resaltan la importancia de la relajación de la faccia, un tejido que recubre el músculo y que debido a nuestra actividad diaria permanece pegado a él. El contacto físico sobre dicho tejido con una presión y la temperatura adecuadas induce a la relajación de éste y por ende a la relajación del músculo asociado.

La duración de una sesión individual suele ser de una hora.